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Historia

Tradición panadera

Todo comenzó, como tantas veces en nuestro país, con la llegada de un inmigrante español al puerto de Valparaíso en 1910: Raimundo Olfos Losada, quien pagó su pasaje en barco desde Valladolid a Chile amasando y horneando el pan que comía la tripulación.

1910

Raimundo Olfos Losada llega a Valparaíso. Sus hijos y nietos crecen «con la harina en la sangre»; su hija Laurentina toma las riendas del negocio.

1975

Los hermanos Mauriz y Secall fundan Productos Sol. Llegan a 20 panaderías en la Región de Valparaíso y abastecen barcos y concesiones estatales.

Años 80

Se instala la primera panadería dentro de un supermercado, en Avenida Traslaviña. El modelo se consolida y la empresa parte hacia el norte.

2004

Nace Prosepan S.A. para adaptarse al nuevo retail de alimentos. Hoy está presente en 130 salas de norte a sur.

Doña Laurentina Olfos corta la cinta tricolor en la inauguración de Productos Sol, junto a sus hijos Boris y Marco Antonio Mauriz Olfos
Los señores Boris y Marco Antonio Mauriz Olfos junto a su señora madre, doña Laurentina Olfos, quien procede a cortar la cinta tricolor dando por inaugurado oficialmente el nuevo establecimiento de Productos «Sol». En segundo plano, el Revdo. Padre Pedro Williams, quien impartió la bendición a las modernas instalaciones y maquinarias de este nuevo local.

Ya instalado en su nuevo hogar, Raimundo se siguió dedicando a la panadería y sus hijos y nietos crecieron en torno a esta actividad. Sin embargo fue su hija Laurentina Olfos quien tomó las riendas del negocio.

Laurentina tuvo dos hijos con Aurelio Mauriz, Boris y Marco Antonio. Años después enviudó y más tarde se casó con Antonio Secall Grau, con quien tuvo a Antonio y a Arnaldo. Fue junto a sus cuatro hijos que adquirieron la panadería Moderna en Quintero, un negocio en el que supieron aprovechar los meses de verano y la afluencia de turistas, produciendo entre 160 y 180 quintales de harina al día.

En los años 70 decidieron construir una panadería en Viña del Mar, donde replicaron el éxito de su antecesora en Quintero. Luego de ésta vinieron más, hasta llegar a 20 distribuidas en distintos puntos de la Región de Valparaíso. Una de sus preocupaciones fundamentales era desarrollar productos nuevos y adelantarse a las demandas de los clientes, como el Pan de Pascua para las fiestas.

Mientras el negocio prosperaba, los hermanos Mauriz y Secall observaban con atención cómo los supermercados, surgidos en los años 60, concentraban el poder comprador de los chilenos. «Hay que estar ahí», se dijeron, y comenzaron a entregarle pan en cajones a la cadena Marmentini y Las Brisas.

«Nos fue extraordinario —recuerda Antonio—, la gente nos compraba el pan caliente ahí mismo». En vista del éxito, en el local de Avenida Traslaviña se montó una panadería en su interior. Luego la siguió otra en el Santa Isabel de la Plaza de Viña del Mar y después vinieron más en Valparaíso. El nuevo modelo de negocios se consolidaba.

Como herederos de la tradición española, conquistaron Chile desde el norte. ¿La razón? En esa zona del país no había «cultura de pan», con unas pocas amasanderías y nada más. Partieron en Arica en cinco locales y luego inauguraron salas en Iquique y Antofagasta, adaptándose a los requerimientos de un público distinto al que ya conocían.

Fue Arnaldo Secall quien diseñó el modelo de control de gestión que permitía una operación exitosa en distintas partes del país. Antonio lo recuerda: «Teníamos 15 faxes en nuestra oficina central en Miraflores. Ahí recibíamos los reportes de todas las panaderías. Hacíamos control, inventario y cierre todos los días».

En la década del 2000 la industria del retail de alimentos sufrió importantes cambios: aparecieron las grandes cadenas que absorbieron a muchas más pequeñas. Era necesario adaptarse y por eso en 2004 nació Prosepan S.A.

La empresa ha seguido creciendo junto a sus socios y hoy está presente en 130 salas de norte a sur. Sin embargo, todo este desarrollo no es suficiente: Prosepan sigue buscando fórmulas para mejorar la calidad del producto y profesionalizar la labor del panadero. Por eso desde 2022, junto a la Universidad Santo Tomás, comenzó el Diplomado en Panadería Artesanal en la primera escuela de este tipo en Chile.

Lo más importante de todo: chilenos contentos, llevando a sus hogares pan caliente, rico y sano, a un precio conveniente, para compartir con sus familias.

Maestro panadero cargando el horno rotatorio junto a los coches de horneo
El mismo oficio, hoy en 130 salas del país.